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Posts etiquetados ‘OrtegayGasset’

28
Sep

Saber aprovechar

Quien haya tenido la fortuna de estudiar con buenos maestros, que en clase y fuera de clase le dieron atención personal para aprender y madurar, y hasta para iniciar con ellos su carrera profesional. Puede creer que ese privilegio es generalizable a toda la población. No lo es.


Gabriel Zaid, «Futuro de la Universidad» en Reforma, Opinión, 28/09/2014

27
Sep

Sobre el amor sexual

Si el hombre no poseyese tan generosa, tan fértil imaginación, no «amaría» sexualmente, como lo hace, en toda posible ocasión. La mayor parte de los efectos que se cargan al instinto no proceden de él. Si así fuese, aparecerían también en el animal. Las nueve décimas partes de lo que se atribuye a la sexualidad es obra de nuestro magnífico poder de imaginar, el cual no es ya un instinto, sino todo lo contrario: una creación.

José Ortega y Gasset, «Estudios sobre el amor»

26
Abr

La sinrazón del científico

Un hombre de ciencia que solo es hombre de ciencia, como un profesional que solo conoce su profesión, puede ser infinitamente útil en su disciplina; pero ¡cuidado con él! Si no tiene ideas más allá de su disciplina, se convertirá irremisiblemente en un monstruo de engreimiento y de suceptibilidad. Creerá que su obra es el centro universo y perderá el contacto generoso con la verdad ajena, y más aún con el ajeno error, que es el que más enseña, si lo sabemos acoger con gesto de humanidad. 

 

Gregorio Marañón, «Enciclopedismo y humanismo»

11
Nov

Sobre el aplauso

Un hombre que, cuando una perfección pasa ante él, no siente la necesidad del aplauso, es un hombre del cual poco se puede esperar; notad que es ese fenómeno del aplauso uno de los caracteres más extraños, profundos y raros de la especie humana: que las cualidades de un objeto que no es ni va a ser de uno, por sí mismas, provoquen en nosotros ese instinto de abrir los brazos al horizonte, como queriendo abarcar el mundo, de juntarlos enérgicamente, de disparar el extraño pájaro del aplauso, de la ovación, signo específico del hombre que anima la Historia. El aplauso abre el corazón; por eso el gesto primero del que aplaude es abrir los brazos.

José Ortega y Gasset, «Discurso en las Cortes Constituyentes», julio de 1931

3
Nov

La Elegancia de la conducta

Se trata de evitar el capricho. El capricho es hacer cualquier cosa entre las muchas que se pueden hacer. A él se opone el acto y hábito de elegir, entre las muchas cosas que se pueden hacer, precisamente aquélla que reclama ser hecha. A ese acto y hábito del recto elegir llamaban los latinos primero eligentia y luego elegantia. Es, tal vez, de este vocablo del que viene nuestra palabra int-eligencia. De todas suertes, Elegancia debía ser el nombre que diéramos a los que torpemente llamamos Ética, ya que es ésta el arte de elegir la mejor conducta, la ciencia del quehacer. El hecho de que la voz elegancia sea una de las que más irritan hoy en el planeta es su mejor recomendación. Elegante es el hombre que ni hace ni dice cualquier cosa, sino que hace lo que hay que hacer y dice lo que hay que decir.

José Ortega y Gasset, «Epílogo de la Filosofía»; 1943

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