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Posts etiquetados ‘MigueldeUnamuno’

11
Nov

Sobre el aplauso

Un hombre que, cuando una perfección pasa ante él, no siente la necesidad del aplauso, es un hombre del cual poco se puede esperar; notad que es ese fenómeno del aplauso uno de los caracteres más extraños, profundos y raros de la especie humana: que las cualidades de un objeto que no es ni va a ser de uno, por sí mismas, provoquen en nosotros ese instinto de abrir los brazos al horizonte, como queriendo abarcar el mundo, de juntarlos enérgicamente, de disparar el extraño pájaro del aplauso, de la ovación, signo específico del hombre que anima la Historia. El aplauso abre el corazón; por eso el gesto primero del que aplaude es abrir los brazos.

José Ortega y Gasset, «Discurso en las Cortes Constituyentes», julio de 1931

3
Nov

La Elegancia de la conducta

Se trata de evitar el capricho. El capricho es hacer cualquier cosa entre las muchas que se pueden hacer. A él se opone el acto y hábito de elegir, entre las muchas cosas que se pueden hacer, precisamente aquélla que reclama ser hecha. A ese acto y hábito del recto elegir llamaban los latinos primero eligentia y luego elegantia. Es, tal vez, de este vocablo del que viene nuestra palabra int-eligencia. De todas suertes, Elegancia debía ser el nombre que diéramos a los que torpemente llamamos Ética, ya que es ésta el arte de elegir la mejor conducta, la ciencia del quehacer. El hecho de que la voz elegancia sea una de las que más irritan hoy en el planeta es su mejor recomendación. Elegante es el hombre que ni hace ni dice cualquier cosa, sino que hace lo que hay que hacer y dice lo que hay que decir.

José Ortega y Gasset, «Epílogo de la Filosofía»; 1943

29
Sep

La rebelión de las masas

Cae una palabra de los labios de un perorador en un pequeño círculo, y un gran pueblo, ansioso de palabras, la recoge, la pasa de boca en boca, y con la rapidez del golpe eléctrico un crecido número de máquinas vivientes la repite y la consagra, las más de las veces sin entenderla, y siempre sin calcular que una palabras sola es a veces palanca suficiente a levantar la muchedumbre, inflamar los ánimos y causar en las cosas una revolución. 

Mariano José de Larra,  «En este País…»

10
Sep

Triste realidad

Por su carácter negativo, hay un fenómeno muy frecuente en nuestro tiempo que casi nunca se percibe o se pone de manifiesto: el desinterés. Hay innumerables asuntos que no interesan a grandes porciones de la sociedad o de aquellos grupos que en principio deberían aproximarse a ellos con avidez, acaso con apasionamiento o entusiasmo.

Julián Marías, «Atreverse a ser»

6
Sep

El «listo» y el inteligente

Cada vez me parece más confirmada mi vieja idea de “las raíces morales de la inteligencia”. Mi convicción de que sin una considerable dosis de bondad se puede ser “listo”, pero no verdaderamente inteligente. Y esto responde, más que a una preocupación moral, a una evidencia intelectual: la de que inteligencia consiste sobre todo en abrirse a la realidad, dejar que ella penetre en la mente y sea aceptada, reconocida, poseída. Es frecuente que la agudeza, la “listeza”, coincida con la maldad, a veces se las asocia; pero si se mira bien se ve que no se trata de inteligencia, es decir, de comprensión de la realidad, sino de su utilización o manipulación.

Julián Marías, «Apertura o cerrazón»

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