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Entradas de la categoría ‘IEMS y SUTIEMS’

25
Nov

Sobre la reforma estatutaria del SUTIEMS: la propuesta

Ha llegado un momento complicado al SUTIEMS. La reforma de los estatutos del sindicato representa no pocos problemas en función de la obligada armonía con las leyes federales. Empecemos por nombrar los más importantes:

Es necesario renunciar al numero excesivo de carteras que tenemos. Y esto no solo porque ya no será posible un representante por Asamblea de Centro de trabajo (ya somos 23 y no parece probable que el IEMS quiera aumentar el número de licencias), sino porque la forma de elección por plantel nos imposibilita para asegurar la paridad de género en el CE. ¿Cómo garantizar que lleguen al comité en número igualitario si la elección por planteles es tan diversa y compleja? Debemos, pues, renunciar a la elección tradicional de un representante por plantel. ¿Se imponen, pues, las planillas? Sí y no. Aclaremos:

1) Sí, porque favorecen la presencia de un equipo de trabajo cuya conformación bien puede responder a la proporcionalidad exigida. Además de que garantiza de antemano el trabajo en equipo. Pero el trabajo en equipo le conviene a las secretarias en donde la naturaleza de sus funciones está orientada más al trabajo práctico interno. Por eso, solo un numero determinado de carteras serían electas por planilla. Solo un grupo bien definido.

2) No, porque algunos de las secretarías cuyas funciones son esenciales y su campo de acción es mayoritariamente hacia el exterior, es decir, hacia la representatividad del sindicato y deben ser producto de la elección directa, de la que nos hagamos cargo todos. Por eso conviene la elección mixta que se propone en el documento enviado.

De la misma forma, la elección tradicional en Asamblea no es procedente. La ley impone la participación universal, un ejercicio controlado con padrón y bien organizado, sin lugar a perspicacias. Por experiencia sabemos que eso no se logra en una asamblea. Por ello será necesario una Jornada electoral bien cuidada y que cuente con la participación de todos los afiliados desde su respectivo centro de trabajo. Eso también está incluido en el documento enviado.

Finalmente, se impone la no reelección, la necesidad de participación de nuevos actores sin compromisos de grupo, sin deudas o favoritismos. Se impone la necesidad de que el CE se renueve continuamente para darle motivos de participación a las mayorías, no a los grupos ya viciados. Que el SUTIEMS se consolide como un sindicato participativo en verdad. ¿Se perderán los derechos ganados? ¿la licencias restantes? No. Bien puede buscarse un mecanismo que permita exigir al IEMS el mantenimiento de esas licencias para, por ejemplo, garantizar que cada trabajador que llegue al CE, sea sustituido temporalmente usando dichas licencias.

La propuesta no está acabada, bien se puede mejorar, bien se puede discutir: pero debe servir de base pues resuelve todos los puntos que urgen y algunos que, aunque no urgen, vale la pena cambiar.

Se puede descargar la propuesta señalada Aquí

15
Sep

Sutiems, los compromisos

Se dice poco, pero la gran herramienta del Sindicato titular del IEMS es contar con los reglamentos de la Comisiones mixtas y el Reglamento Interior de Trabajo. Esos lineamientos que ⏤parcos aún⏤ norman asuntos tan importantes como los cambios de plantel y turno, las licencias, permisos y demás derechos imprescindibles.

Es en estos documentos, en su comprensión cabal y profunda, es en donde se encuentra la clave para una justa retribución a los trabajadores que depositan su confianza en la representación sindical. Una retribución justa, decíamos, ya que son documentos que prescriben la bilateralidad de decisiones. Es decir, garantizan el dictamen «neutral» en consideración de un hecho simple: las decisiones se toman en conjunto, no de manera privativa.

Cierto que hubo graves golpes a esta instancia cuando nos tocó el atentado frío y calculado de Ulises Lara y la intromisión del Sindicato minoritario: en riesgo estuvieron muchas negociaciones y ⏤de hecho⏤ se violentaron diversos derechos. La calma regresó al ser anunciada y festejada la salida de Lara y toda su estructura. Al intervenir un funcionario de alto nivel ⏤el secretario de educación de la ciudad⏤ se pudo restablecer el «semiorden» que imperaba. Y buenos aires se respiraban.

Lo lamentable fue que los representantes sindicales no supieron darle seguimiento apropiado, preocupados más por «complacer» a los mal llamados «interinos» que son cercanos ⏤cuando no amigos o parejas sentimentales⏤ a su grupo y fieles «defensores» de cualquier crítica o cuestionamiento que los líderes recibieran.

Lo lamentable fue ⏤decíamos⏤ que la mirada se orientó a esa lucha, mientras se obnubiló lo importante: la revisión contractual pasó desapercibida y la oportunidad de mejorar los instrumentos legales con los que contamos se esfumó. O al menos así parece.

Por ello, la actuación de la dirigencia saliente ⏤cuyos integrantes, hasta donde sabemos, no rindieron informes⏤ debe ser compensada por un Comité Ejecutivo renovado que no se instale en la cómoda posición de «hacer de todo y no hacer nada». Esto quiere decir que el respeto por las diversas tareas que cada una de las carteras define es esencial, fundamental. Desde aquí se sugiere el trabajo especializado en cada cartera y que las posiciones se respeten. Que no se acapare el trabajo o se monopolice la información. Que no se generen grupos ni luchas inicuas que no llevan a nada bueno. Que no se crea que el CE tiene un poder que en realidad no tiene. Y un Secretario general ⏤y secretario de organización⏤ que no sea «todólogo» creyendo que debe estar siempre bajo la luz del reflector.

Así se podrá garantizar un intenso trabajo de revisión y manejo profundo ⏤por parte de las carteras correspondientes⏤ de los reglamentos de comisiones mixtas y demás disposiciones que urge mejorar, clarificar, especificar. Y esa gran herramienta de la que hablábamos se consolide para el bien de los trabajadores del IEMS.

27
Ago

La sucesión real en el SUTIEMS

Todo el que conozca un mínimo de lo que ocurre en el Sindicato de la Unión de los Trabajadores del IEMS, sabe que en su interior hay fracturas, hay grupos opuestos con intereses diversos. Muchos de ellos son claros y directos, otros se ocultan bajo el disfraz de la lucha social, aquellos navegan en el furibunda crítica sin descanso. Este fenómeno no es raro, no es inusual; más aún, es completamente normal: corresponde a la naturaleza de toda organización humana. Casi diríamos que no puede ser de otro modo, y nos ahorraríamos disgustos innecesarios si, de una vez, lo aceptamos como real. Conviene que empecemos a trabajar con la idea de que esto no podrá cambiar.

La verdadera problemática empieza cuando alguno de estos grupos aspira a la sobre exposición de su fuerza, esto es, a la exageración de su alcance real. Sean dos o tres o más grupos los que ahora se cuenten en el SUTIEMS, lo cierto es que la existencia y el éxito del sindicato se mide por el equilibrio que generan. Por la estabilidad que permita el triunfo colectivo que es el sentido de la organización.

Este equilibrio en la correlación de fuerzas tiene su mejor ejemplo en la composición de la dirigencia del sindicato, ahí se combate ⏤no en sentido literal⏤ para impulsar las decisiones que se consideran apropiadas: cada grupo opta por empujar el sentido de la acción colectiva hacia tal o cual política. Esto ha funcionado. Mal que bien, pero ha funcionado al menos desde aquella severa fractura que dio por resultado la creación de otro sindicato que no fructificó. Y no lo hizo porque el grupo que lo defendió sobredimensionó su fuerza, hizo un cálculo irreal de su alcance y terminó perdiendo su presencia.

Los grupos que aún quedan y que ⏤ojalá⏤ se consoliden, mostrarán su valía si pueden impulsar, proteger, pelear por los objetivos fundamentales de la organización, si consiguen que la sucesión que nos espera respete la correlación de fuerzas en uno de los aspectos centrales: la secretaría general. Ese puesto que, ciertamente, implica una responsabilidad mayor ⏤y no tanto por las derivaciones jurídicas que le son propias⏤ es quizá el mejor ejemplo para que el equilibrio en las pugnas grupales se sintetice, se calme, se serene. Si la representación en este puesto va orientada aún mínimamente hacia la preferencia de un grupo en concreto, existe el riego de la fractura. No cesarán los dimes y diretes, se abre el espacio para la pugna sin razones coherentes, apasionada e insensata. Esta breve inclinación produce, inevitablemente, la suspicacia y la desconfianza más allá de la sana y productiva duda racional.

Por eso conviene que los candidatos a ocupar el mencionado puesto mediten bien si la ocupación de tal responsabilidad no produce más riesgos que posibilidades de equilibrio. Conviene que miren primero la organización colectiva mayor que el interés ⏤genuino y respetable⏤ por defender las políticas del grupo al que pertenecen. Conviene que den espacio al equilibrio, a la novedad, al genuino cambio y, para el caso concreto que nos ocupa, faciliten una transición sin recelos o corajes. Que permitan la sucesión real y duradera. No se perderá mucho, existen más puestos de representación con buen alcance definitorio además de un CGR compuesto, igualmente, de muy variopinta filiación grupal.

Mirar por la búsqueda de un equilibrio en el que puedan confluir las opiniones diversas sin que estalle o se fracture la unión es la garantía de que la organización tendrá larga vida y todo por el bien de nuestra materia de trabajo. Ojalá que así sea.

13
Ene

El pesimismo en el SUTIEMS

Hace ya tiempo que, como reza aquél célebre tratado, “un fantasma recorre…” el SUTIEMS. Pero se trata del fantasma del pesimismo. O, mejor aún, el fantasma de la desidia y la vaciedad. La falta de aspiración y el conformismo.

Acorde con esta embriaguez de medianía, las causas superiores, los logros fundamentales,  son colocados en segundo lugar, casi no importan: se les reemplaza, se les nulifica optando por la defensa apasionada y desinhibida de lo magro, lo útil, lo facilón. A los más, este recelo por lo inmediato, les hace ciegos para la comprensión y la defensa de los valores fundamentales, y se aspira más a no perder 4 días en la quincena que a enfrentar, dignamente, un revés injusto; se ocupa tiempo y participación en pelear lo perdido cuando lo que está en juego es la presencia del brutal uso del poder fáctico. Por ello, lo que a todas luces fue indigno, como la declaración de inexistencia de la reciente huelga, no provoca tanto encono como el haber sido afectados en lo inmediato: el dinero.

Concentrándose en las minucias, solo se demuestra que no se está en condición de emprender una alta empresa: resulta que ante la terrible agresión del poder abusivo y corrompido, la escasez de principios orienta la reacción hacia la víctima. Y, entonces, se empequeñece la lucha por los valores superiores, dándole cabida al reclamo de lo que colma el confort individual.

Esto es natural cuando estamos en tiempos en los que se mira con desdén cualquier obra que no corresponda con las exigencias de lo inmediato, con la exaltación de lo útil, lo efímero. Angosto en la mirada, el espíritu actual abandona todo proyecto colectivo porque no concibe que éste requiera su natural crecimiento y madurez.; sus tropiezos eventuales y sus errores inherentes. No le encuentra razón de ser a su íntima estructura. Y, el triunfo de la desesperación, provoca la más abyectas opiniones. Los más escandalosos insultos, las intrigas, los pleitos brutales. El abandono de la participación, el desánimo, el miedo, la desconfianza.

Entonces, la infamia, la estulticia, el grosero golpe bajo por parte del Instituto y la JLCyA se ve disminuido por los que atienden más a la superficie que al fondo. Y se orienta el enojo hacia el mediador: la dirigencia sindical, el sindicato mismo. Pero esa pérdida de mirada, redobla el enojo y lo concentra, olvidando el amplio panorama que lo explica.

Así pues, los resultados son devastadores. No obstante sirven para ubicar. Dan lección en sí mismos. Porque identifican al grupo humano del que no cabe esperar nada digno de altura, pues su estrechez mental lo inclinará siempre hacia el grito y el chillido; y es que aquel que escandaliza cuando ve a un minoritario grupo defender una voluntad, pero calla ante la corrupción y la mezquindad, no es un luchador social… es un esclavo, esclavo de su medianía.

A estas almas precarias y faltas de entusiasmo no queda sino confinarlas al territorio de la indiferencia, pues está claro que, pase lo que pase, se diga lo que se diga: éstas no se van a convencer.  “Y no hay que intentar convencer a quien NO se va a convencer.” Como decía Julián Marías.

Y es así: si los hechos por sí solos no les dicen nada, si los triunfos menores ─pero no menos importantes─ que se han presentado en el ámbito jurídico, sin mencionar los que están por venir, no los convocan a la solidaridad y al ánimo, queda poco por decirles, queda poco que contarles.

Lo que sí conviene es que los que aún mantienen la fructífera raíz de la esperanza, los que todavía guardan entusiasmo con miras a logros superiores, los que suman honestidad con participación desinteresada, mantengan firme su postura en un proyecto que es por el bien de todos.

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