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Entradas de la categoría ‘Discusión política’

12
Ago

Sobre el dolor, según Jünger

Hay un texto brillante de Ernst Jünger donde nos presenta una reflexión sobre el carácter ontológico del dolor. Es decir, la particular importancia que tiene el dolor en la relación del hombre con el mundo. Una relación que no sólo se presenta como vínculo con el mundo, sino como forma de conocimiento del mundo, como forma de ser en el mundo: es un diagnóstico de época. Nuestro autor está pensando y reflexionando sobre la particular situación de los primeros 30 años del siglo XX y los efectos más inmediatos de la tecnología y los ideales del progreso propios del siglo anterior. Así, la época que el autor llama volcánica, es al mismo tiempo catastrofista y dirigida a la tendencia generalizada de eludir el dolor. Eludir el dolor para nuestro autor, es una forma de observar y clarificar muchas de las formas en que se presentan éste, creando discursos,  actitudes cotidianas, explicaciones,  que se conocen como medicina y, se concretan en las medidas de seguridad. Es el claro ejemplo de una época cuyo principio de organización parece ser la elusión del dolor. Nos dice Jünger:

La negación del dolor como componente necesario del mundo ha tenido un tardío florecimiento en la posguerra. Son éstos unos años que se señalan por una extraña mezcla de barbarie y humanitarismo; se parecen a un archipiélago en el que los islotes de los vegetarianos estuvieran situados al lado mismo de las islas de los antropófagos. Un pacifismo extremo al lado de un incremento monstruoso de los equipamientos bélicos… [Tusquets: 2003]

Y si pensamos en los videos de contenido violento que circulan constantemente en la Red, así como en la reacción de supuesta humanidad de los comentarios que leemos al final de la publicación, entendemos claramente la posición que juega el dolor, o la evasión del dolor en los tiempos que corren, y pensar que Jünger escribió su texto en 1935.

13
Ene

El pesimismo en el SUTIEMS

Hace ya tiempo que, como reza aquél célebre tratado, “un fantasma recorre…” el SUTIEMS. Pero se trata del fantasma del pesimismo. O, mejor aún, el fantasma de la desidia y la vaciedad. La falta de aspiración y el conformismo.

Acorde con esta embriaguez de medianía, las causas superiores, los logros fundamentales,  son colocados en segundo lugar, casi no importan: se les reemplaza, se les nulifica optando por la defensa apasionada y desinhibida de lo magro, lo útil, lo facilón. A los más, este recelo por lo inmediato, les hace ciegos para la comprensión y la defensa de los valores fundamentales, y se aspira más a no perder 4 días en la quincena que a enfrentar, dignamente, un revés injusto; se ocupa tiempo y participación en pelear lo perdido cuando lo que está en juego es la presencia del brutal uso del poder fáctico. Por ello, lo que a todas luces fue indigno, como la declaración de inexistencia de la reciente huelga, no provoca tanto encono como el haber sido afectados en lo inmediato: el dinero.

Concentrándose en las minucias, solo se demuestra que no se está en condición de emprender una alta empresa: resulta que ante la terrible agresión del poder abusivo y corrompido, la escasez de principios orienta la reacción hacia la víctima. Y, entonces, se empequeñece la lucha por los valores superiores, dándole cabida al reclamo de lo que colma el confort individual.

Esto es natural cuando estamos en tiempos en los que se mira con desdén cualquier obra que no corresponda con las exigencias de lo inmediato, con la exaltación de lo útil, lo efímero. Angosto en la mirada, el espíritu actual abandona todo proyecto colectivo porque no concibe que éste requiera su natural crecimiento y madurez.; sus tropiezos eventuales y sus errores inherentes. No le encuentra razón de ser a su íntima estructura. Y, el triunfo de la desesperación, provoca la más abyectas opiniones. Los más escandalosos insultos, las intrigas, los pleitos brutales. El abandono de la participación, el desánimo, el miedo, la desconfianza.

Entonces, la infamia, la estulticia, el grosero golpe bajo por parte del Instituto y la JLCyA se ve disminuido por los que atienden más a la superficie que al fondo. Y se orienta el enojo hacia el mediador: la dirigencia sindical, el sindicato mismo. Pero esa pérdida de mirada, redobla el enojo y lo concentra, olvidando el amplio panorama que lo explica.

Así pues, los resultados son devastadores. No obstante sirven para ubicar. Dan lección en sí mismos. Porque identifican al grupo humano del que no cabe esperar nada digno de altura, pues su estrechez mental lo inclinará siempre hacia el grito y el chillido; y es que aquel que escandaliza cuando ve a un minoritario grupo defender una voluntad, pero calla ante la corrupción y la mezquindad, no es un luchador social… es un esclavo, esclavo de su medianía.

A estas almas precarias y faltas de entusiasmo no queda sino confinarlas al territorio de la indiferencia, pues está claro que, pase lo que pase, se diga lo que se diga: éstas no se van a convencer.  “Y no hay que intentar convencer a quien NO se va a convencer.” Como decía Julián Marías.

Y es así: si los hechos por sí solos no les dicen nada, si los triunfos menores ─pero no menos importantes─ que se han presentado en el ámbito jurídico, sin mencionar los que están por venir, no los convocan a la solidaridad y al ánimo, queda poco por decirles, queda poco que contarles.

Lo que sí conviene es que los que aún mantienen la fructífera raíz de la esperanza, los que todavía guardan entusiasmo con miras a logros superiores, los que suman honestidad con participación desinteresada, mantengan firme su postura en un proyecto que es por el bien de todos.

22
Dic

Tácticas

No se ve bien el panorama actual que rodea a la Asamblea Legislativa del D.F. (ALDF), aunque el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) obtuvo un triunfo encomiable, no le alcanzó para construir las condiciones de, al menos, forzar a la negociación: los partidos tradicionales recurren al «mayoriteo» y, de facto, obstruyen toda iniciativa genuina y bien pensada. Toda iniciativa que, como hemos visto, se orienta a mejorar las condiciones de la gente: única razón de ser de MORENA. La formación de las comisiones y la aprobación del presupuesto son dos ejemplos, los más graves.

Ante esta situación, los egregios diputados de MORENA han tenido que recurrir a buscar el apoyo popular, que lo tienen, en mítines y protestas. No ha sido suficiente. Finalmente los traidores (léase tradicionales) aplican a raja tabla el lineamiento [o lo que Dios les da a entender por éste] y aprueban o desaprueban según convenga. ¿Qué hacer entonces?

Resulta que esos traidores (léase tradicionales) son ciudadanos electos, representantes de algún espacio territorial. Es decir, no están a la buena de dios en el lugar que ocupan, sino como representantes, con el objetivo de responder a los intereses del grupo que los eligió: tendrían, por tanto, que consultarlo. No lo harán, lo sabemos. Entonces, hay que obligarlos. O, por lo menos, evidenciar que no lo hacen.

Si existiese un formato bien redactado, bien explicitado en donde se expongan de manera clara las motivaciones de las propuestas de MORENA; si éste circulara en los Distritos que se verían beneficiados y se ofreciera a la gente que lo firme no importando su filiación política, sino la idoneidad de la propuesta; si este formato tuviera el sentido de mandatar al diputado de cierto distrito para que vote en Asamblea como representante; si este documento firmado por el mayor número de personas se hiciera del conocimiento del diputado cuyo distrito está en cuestión, pero también se hiciera de dominio público, y todo esto previo a la discusión en el pleno de Asamblea; si todo esto ocurriera, vale preguntarse: ¿se atreverán los diputados a contradecir el mandato popular de votar por una propuesta que la misma gente cree que es viable? ¿estarán dispuestos a llevar la contra de la gente a la que le deben su puesto de manera tan explícita? ¿ante el documento firmado y sellado?

No tenemos respuesta para dichas preguntas. Es una vía que, si se explorara, produciría una prueba más de qué tan serios son aquellos «elegidos» por el pueblo. Vale la pena un intento más por demostrar que los que están ahí no son amigos de la gente. Pidieron su voto, pero, ahora en el puesto, se han olvidado de ello, preocupados más por los intereses de grupo, de élite, de tribu. Se trata, pues, de una medida más de presión: evidenciando su vileza y falta de honradez.

9
Oct

¡Derechos! … pero no obligaciones…

Bien lo señala el pensador: Don Ortega y Gasset, gran espectador de nuestro tiempo, pone el dedo en la llaga, y descubre la falsa actitud, el confort producido por la fácil medianía en la que se instalan nuestro momento social, dice:

Dos defectos de nuestra civilización moderna: enseña derechos y no obligaciones; carece de autoctonía; es decir, que consiste en medios y no en actitudes últimas, deja inculto el fondo de la existencia, aquello de la vida del hombre que es lo absoluto o al través de los cual ésta se inca en lo absoluto.

Es así: la producción de significados efímeros, de gratificaciones momentáneas, simples pero muy vistosas acaparan la atención del humano actual. Lo hacen aferrarse a la persecusión de lo que es “del momento”, lo que suena hoy; dejando para siempre el cultivo de lo más profundo, aquello que realmente incide en la más profunda espiritualidad. El resultado: discusiones, pláticas, peleas, defensas apasionadas llenan nuestras redes sociales pero no involucran los temas fundamentales. Lo verdaderamente importante.

En este sentido, nuestra civilización es superficial, y aceptarla o no, tomarla todo o sólo una parte es cuestión de capricho. Por eso con facilidad creciente vemos desentenderse de su decálogo a las gentes, o tomar de éste sólo lo que en cada caso les place.

Vemos que el hombre medio se complace en lo pasajero, se admira de lo sencillo, se apasiona con lo simple. Y de ello resulta una enorme masa que ocupa más el sentido del capricho instantáneo, la ocurrencia momentánea que la meditada  ⏤pero complicada, de ahí su abandono⏤ búsqueda del ideal. Una sociedad, en fin, de medios pasajeros. De simples ocurrencias, que es, por lo mismo, fácilmente manipulable.

 

Citas tomadas de

José Ortega y Gasset, «Revés del almanaque», 1930

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